La sala estalló.
—¡¿Qué estás diciendo, Omar?!
La voz del padre de Nayla resonó con tal fuerza que hizo callar a todos los presentes.
El hombre se puso de pie de un salto.
La incredulidad en su rostro apenas duró un instante antes de transformarse en furia.
—¡Desgraciado! ¡¿Cómo puedes humillar a mi hija de esta manera?!
Perdió toda compostura.
Avanzó directamente hacia Omar, dispuesto a abalanzarse sobre él.
Varios de los testigos reaccionaron de inmediato y se interpusieron entre ambos, sujetá