El padre de Nayla sintió que el mundo se derrumbaba bajo sus pies.
Hacía apenas unos minutos estaba convencido de que su hija estaba a punto de convertirse en la segunda esposa de Omar Al-Sabah.
Había imaginado el prestigio, la seguridad económica y el futuro que aquella unión traería para su familia.
Y ahora todo se estaba desmoronando.
No. Era peor.
No solo estaba perdiéndolo todo.
Estaba perdiéndolo de la forma más humillante posible.
Sus piernas temblaron.
Miró a Yussef. Luego a Omar.
Despué