Nayla estaba vestida de novia.
El vestido blanco, ostentoso y perfectamente ajustado a su figura, brillaba bajo la luz del salón de la novia.
El velo cubría con delicadeza su cabellos, cayendo sobre sus hombros mientras las estilistas terminaban los últimos retoques con manos cuidadosas.
Ella sonreía. Se sentía hermosa.
Y sus joyas brillaban.
Por primera vez en mucho tiempo, tenía la certeza de que estaba ganando.
En su mente, el matrimonio ya no era una posibilidad. Era un hecho.
En ese mismo i