Mundo ficciónIniciar sesiónSara Miller vivió un romance secreto durante tres años con el tío de su mejor amiga, hasta que un día la escuchó decir: —Sara, mi tío ya tiene novia. Fue entonces cuando comprendió la cruel verdad: durante esos tres años, no había sido más que un reemplazo. Para recuperar la herencia de su padre, Sara aceptó la cita a ciegas que su madre había organizado. Lo que nunca imaginó fue que se sentaría en la mesa equivocada. —¿Nos casamos? Dentro de un año nos divorciamos y cada uno sigue con su vida. Rodrigo Weller arqueó una ceja y sonrió. —De acuerdo. Pero ya que estamos aquí, ¿qué te parece si vamos ahora mismo a registrar el matrimonio? Cuando Austen Oslon vio el anillo en el dedo de Sara, se dio cuenta de que la había perdido. Con los ojos enrojecidos, le sujetó la muñeca. —Sara, por favor... vuelve conmigo. Antes de que ella pudiera responder, el hombre que estaba detrás la rodeó por la cintura con firmeza. —Vaya, Austen... ¿piensas convertirte en el amante de mi esposa? Lo siento, pero la mano que estás sujetando le pertenece a mi mujer. Su mirada se volvió fría y amenazante. —Si vuelves a tocarla, te romperé la mano. Solo entonces Austen comprendió que el hombre que le había arrebatado a Sara era, precisamente, su peor enemigo.
Leer más【Sara, hasta pensé que a mi tío le gustaban los hombres… quién lo diría que le gustaría una fresca así.】【Creo que esa fresca se parece un poco a ti.】
【Jeje, mi entrenador particular. ❤️】
Austen Oslon: Mi princesita.
【Mamá, acepto la cita a ciegas.】
【Qué bueno que entres en razón. Ya te envié la dirección, Sala 1012. Mantén la humildad y procura agradar, ¿entendido?】
Sara intentaba rebobinar lo sucedido en su mente para entender dónde se había equivocado. ¿Cómo había sido posible ese error? Y lo peor de todo: ¡ya había registrado el matrimonio con el heredero de la familia Weller!—Gracias, Rodrigo —dijo ella, respirando hondo y esforzándose por mantener la compostura.Rodrigo esbozó una sonrisa enigmática:—No hace falta tanta formalidad, solo fue un pequeño favor.Miró de reojo a su padrastro y preguntó:—Tío Alfredo, ¿esto es una reunión familiar?—Sí, más o menos —respondió Alfredo, sin querer dar detalles. No quería que el matrimonio pactado pareciera una "venta" de su hijastra ante los ojos de los demás. Al fin y al cabo, Sara era la hija que Mariza había tenido con su exmarido.—Bueno, tengo una cena ahora, tengo que irme —se despidió James. Antes de salir, lanzó una mirada profunda e intensa hacia Sara.Ella intentó fingir normalidad, pero por dentro se preguntaba si aquella cena entre las familias tenía todavía algún sentido. En cuanto él
Sara bajó del coche de Patricia. Se detuvo fuera de la puerta principal, abrió la aplicación en su celular y se preparó para pedir un transporte. Sin embargo, la ubicación de este club era extremadamente remota y ningún conductor aceptaba el viaje.De repente, una mano se posó sobre su hombro por detrás. Ese día llevaba un vestido negro de tirantes finos. En cuanto sintió el contacto, dio un paso al lado de inmediato. Sostuvo su bolso con cautela frente a ella y dijo con frialdad:—¿Qué quieres?Sara no conocía al hombre, pero su camisa desabotonada y las marcas en su cuello indicaban que no era buena persona. Su rostro, antes sonrosado, se puso pálido mientras miraba al guardia de seguridad en la entrada. Este, sin embargo, se dio la vuelta y dio unos pasos hacia atrás, fingiendo no ver nada.James sonrió con malicia:—Señorita, no me malinterprete. Solo quiero ser su amigo. El "amor" de Austen ha vuelto. ¿Por qué no busca un nuevo protector?—Ser amante de uno es lo mismo que serlo
Al final, Marcely se enteró de que Sara se iba a casar con ese mujeriego de la familia Wailer.—¿Marcely, he oído que tu familia va a formalizar una alianza matrimonial con la familia Wailer?Marcely esbozó una sonrisa burlona:—No exactamente con nuestra familia. Es mi hermanastra.—¡Ah, así que es hija de tu madrastra y ex de tu actual novio!Cuando eran pequeñas, las amigas de Marcely hacían pasar muy malos ratos a Sara. En la fiesta de cumpleaños de Marcely, todos iban con sus mejores galas, pero Sara acudió con su uniforme escolar. Marcely la presentaba a todos con una sonrisa falsa, pero enseguida la dejaba de lado. Sara, sintiéndose como una campesina, se ponía tan nerviosa que no se atrevía a decir ni una palabra, quedándose quietecita en un rincón.Más tarde, Marcely se aseguraba de llevarla a este tipo de eventos. Dada su historia familiar, ambas estaban acostumbradas desde muy jóvenes a encuentros de élite, cócteles y cenas de gala. Mientras Marcely dominaba la etiqueta soc
Marcely soltó un grito agudo, aunque la mayor parte del agua helada le cayó a Austen. Este se levantó de golpe, pasando del asombro a la furia al ver que se trataba de Sara.—¡Sara, has perdido el juicio!El largo cabello de Marcely estaba empapado y pegado a su rostro, dándole un aspecto lamentable.—¿Qué?! —Se puso de pie de un salto—. ¿Estás loca? ¿Por qué nos has mojado?Sara se burló y dejó caer el cubo vacío con un fuerte estruendo:—Estaban acostándose en mi habitación, así que se merecían el baño. Señor Austen, ¿es usted tan tacaño que no tiene dinero para una habitación de hotel?Los ojos de Austen echaron chispas:—¡Mida sus palabras! Marcely tropezó y yo solo intenté sostenerla.Un destello de presunción cruzó el rostro de Marcely. Se aferró tímidamente al brazo de Austen:—Hermana, lo has entendido mal. ¿Cómo podríamos hacer... ese tipo de cosas aquí, a plena luz del día? Austen solo me estaba ayudando a levantarme después de la caída.Sara no quiso escuchar más.—No tengo
Último capítulo