El corazón de Inaya latía con una fuerza que casi podía escuchar dentro de su pecho.
—Yo también te extraño… mucho.
Al otro lado de la llamada, Malik guardó silencio durante unos segundos. Ninguno de los dos parecía querer ser el primero en despedirse.
Aquella noche hablaron durante horas.
Inaya se quedó despierta hasta el amanecer, abrazada a una almohada, con una sonrisa que no podía ocultar.
Por primera vez en mucho tiempo, había esperanza en su corazón.
Los días comenzaron a pasar.
Quince d