Capítulo 27 - Charles Schmidt
Llegué a mi oficina con el alma revuelta. Apenas cerré la puerta, solté el maletín sobre el sofá y me dejó caer en la silla detrás del escritorio. Saqué el teléfono del bolsillo y marqué a mi padre. Necesitaba avisarle antes de que Amelia llegara con nuestro hijo.
—¿Aló? —respondió su voz grave.
—Hola, papá. Quiero avisarte que Amelia y el niño van rumbo a la mansión. El chofer los lleva ahora mismo.
Hubo un breve silencio al otro lado.
— ¿Estás seguro de esto, hij