Isabella
El sol entra tímidamente por la ventana de la cocina, pero no logra iluminar el clima pesado que se respira. Estoy moviendo los platos con cuidado, intentando no cometer ningún error, pero siento que cada gesto mío es observado. Leila se mueve a mi lado, silenciosa, rápida, eficiente… perfecta. Y yo, a pesar de mis esfuerzos, siento que soy torpe y lenta, que cada paso que doy es un recordatorio de lo insuficiente que soy para Ryan.
—Isabella, pasa la esponja por la parte de atrás de