Evans
La sala de juntas siempre me ha parecido un lugar honesto. Los números no mienten, o al menos eso creemos los que aprendimos a confiar más en cifras que en personas. Esa mañana, sin embargo, el silencio pesaba más que cualquier gráfico.
Me senté en la cabecera como de costumbre. No porque necesitara marcar autoridad, sino porque ese era mi lugar desde antes de que todos los demás llegaran. Antes incluso de que Ryan supiera atarse los zapatos.
—Empecemos —dije.
El director financiero encen