Evans
La luz de la mañana entra por la ventana, proyectando sombras largas sobre la habitación donde Isabella aún duerme, cubierta con la sábana blanca. La miro por un instante y siento ese impulso de acercarme, de tocarla, de decirle que todo estará bien. Pero sé que no puedo permitirme distracciones. Cada minuto cuenta. La boda de Ryan está a solo diez días y él ya se mueve como un depredador planeando su próxima jugada.
Isabella se revuelve ligeramente, murmurando algo ininteligible, y me r