Isabella
Me levanto temprano, aunque la noche anterior apenas he dormido. Mis manos tiemblan ligeramente mientras reviso la agenda que Evans me dejó, con notas precisas sobre lo que debo documentar y cómo debo hacerlo sin que Ryan sospeche. La tensión me oprime el pecho, pero también siento una adrenalina que me mantiene alerta. Cada paso que doy es parte de un plan más grande, y sé que no puedo equivocarme.
Ryan todavía duerme cuando comienzo a inspeccionar la casa, con la excusa de ordenar y