Evans
El sol apenas iluminaba la ciudad cuando llegué a la oficina. La quietud de la mañana me daba ventaja; mientras los demás llegaban con café en mano y miradas somnolientas, yo ya tenía todo listo. Cada archivo, cada informe, cada detalle revisado durante la noche estaba organizado, dispuesto para iniciar la maniobra que pondría a prueba a Ryan.
No podía permitirme errores. La seguridad de Isabella dependía de que mi sobrino cayera en sus propias trampas sin darse cuenta de que alguien lo e