130. Mataremos a tu padre.
El príncipe americano se sacó el agarre de ese hombre, por supuesto que no iba a permitir que lo trataran de esa manera. Era un Russell y los Russell jamás se doblegaban ante nadie, por lo que si esos hombres creían que les iba a ser fácil tomarlo estaban equivocados
—Puedo caminar solo— menciono ante la mirada burlona de los hombres y el descontento de quien lo había tomado,
El hombre con el ego herido por las palabras del príncipe le golpeó por detrás con la culata de su arma para hacerlo cae