129. Ahora ¡vístete!
Ethan mordió sus labios conteniendo el grito de placer que estaba a punto de salir de su garganta justo en el momento que sintió a su guardaespaldas llenarlo con su simiente caliente.
Él se dejó arrastrar por el placer y se corrió casi al mismo momento en que la semilla del hijo de su jefe le manchaba el abdomen.
El heredero de Russell rodeo una vez más el cuello de su guardaespaldas besándolo y así evitar que ambos emitieran algún tipo de ruido.
—Quédate así un poco más— le pidió Ethan a Bradl