8. ¿Dime que es lo quieres...? (En la actualidad)
— Lo siento, por favor, suélteme, no volveré a molestarlo.
Russell tuvo que voltearlo, de no hacerlo no podría encontrar la manera de calmarse y controlar sus ganas de hundirse en él.
De solo pensar que se encontraría acogido, apretado y caliente en su interior, era demasiada tentación, una que no podría manejar y, sin duda, se saldría de control.
Aun así, parecía no pretender soltarlo todavía, por lo que volvió a acorralar al joven ruso entre su cuerpo y la pared del baño.
Russell podía estar