Dalia se despertó con el despertador sonando y solo se giró hacia el otro lado, aún somnolienta. Pero pronto abrió los ojos de repente y se sentó en la cama con una amplia sonrisa.
Era lunes, es decir, día de ir a la universidad, donde podría ver a Alessandro todo el día sin preocuparse por los guardias de seguridad, y siempre era más fácil despistarlos a la salida de la universidad.
La joven salió de la cama casi saltando y fue a arreglarse rápidamente, enseguida salió del cuarto.
Mientras baj