Alessandro esbozó una sonrisa seca, mirando al guardaespaldas con desdén.
— ¿Acaso estás cuestionando una orden? ¿Quién demonios te crees que eres? ¿Sabes quién soy yo? — Alessandro lo desafió con la mirada, intentando ignorar la clara diferencia de altura entre ellos.
Aunque no se revelaba abiertamente como novio de Dalia, los otros guardaespaldas sabían quién era: hijo de uno de los empresarios más notables de la ciudad, y sumado a las amenazas de Dalia para que guardaran silencio, preferían