Mundo ficciónIniciar sesiónEn el mundo siempre existirá una persona atada por un hilo rojo invisible, esperando descubrir al dueño de su otro extremo. Y cuando esos dos extremos al fin se encuentran y sus miradas chocan, todo el pasado y todo el futuro pierde su importancia, solo existe ese momento, el presente, y la verdad universal de que ese hilo rojo nunca se romperá. Daniel Johnson, optimista, seguro de sí mismo, lleno de paciencia, confiado, con un temperamento que sale a relucir solo cuando las cosas se le salen de control lo cual no es muy a menudo. Claro, hasta que se cruza con Sofía Sullivan, la chica que lo pondrá a prueba. ella es desconfiada, impredecible, sensible cuando lo amerita, pero con un temperamento del demonio pues no se deja con nadie. Dos polos opuestos que se atraen como polillas a la luz, dos colores, azul y gris, que se encuentran y que traerá con ello una fusión de emociones, una percepción de que, estar vivo va más allá de un corazón que late. Sin embargo, la vida los pondrá a prueba, los pondrá a decidir si las promesas se rompen o se cumplen hasta el final. Publicada: 05/02/2026.
Leer másPrimer encuentro, todo un desastre.
Narrador Omnisciente —Mierda, es tarde —expresó para si mismo, el estacionamiento estaba lleno y en donde acostumbraba a estacionar su auto, había sido ocupado, decidió dar otra vuelta, porque confiaba en que encontraría un puesto vacío, porque él es, optimista y confiado, aunque a veces se le revolvía el Johnson cuando se le complicaban las cosas. —Ahí está uno vacío y muy bueno, bajo la sombra de una árbol —Decidió estacionarse pero no contaba con que ese puesto ya había sido apartado desde hacía tiempo por la chica que tocaba desesperada la bocina de su auto. Él la escuchó y volteó a ver qué ocurría. —¿Y a ésta loca que le pasa? Está haciendo más señales que un oficial de tránsito —dijo desinteresado en el asunto, pues no tenía tiempo para eso, se dedicó a sacar las cosas que había traído para sus clases, pero de pronto escuchó a la chica. —¡Oiga! ¿Qué le pasa? Casi me hace chocar su auto —Ella había salido del auto, Sofía, su físico y su sensibilidad la había heredado de su madre, pero cuando la provocaban esa sensibilidad se le iba a la estratosfera y dejaba salir ese temperamento fuerte que su padre no le quiso negar al procrearla. No se dejaba amedrentar por nadie y menos si pensaba que tenía la razón; así que, lidiar con esa chica por las malas no era fácil y Daniel lo averiguó esa mañana. —¿Qué le pasa, acaso se ganó el permiso de conducir en una empaque de cereal? —Y ahí estaba señores, sacando a relucir los genes de Eliot Sullivan y hoy se le sumó que a causa de los cólicos pasó una mala noche por lo que amaneció de mal humor. Daniel estaba apurado no quería lidiar en ese momento con nadie, porque él también se las traía cuando ya no podía evitar que se le complicaran las cosas. -Entonces eres tú la que no sabe condu.... —Sus palabras se detuvieron cuando volteó, al ver a la chica levantó ambas cejas, su mandíbula casi cae y tragó grueso al mirar sus ojos. " ¡ Santa m****a!, que cara y que ojos... ¿Grises?, si, son grises y esa boquita de corazón, parece un ángel" , pensó, en verdad tiene una carita de ángel. La escaneó desde los pies lentamente, esa falda a la mitad de sus muslos, que piernas, la siguió escaneando hasta llegar a sus pechos "¿Porqué no la había visto antes?", se preguntó hasta que la chica lo sacó de sus pensamientos. —Mi cara está aquí, ¡Idiota! —Se señaló con su dedo índice, aunque, ella también había hecho lo mismo, detallarlo de pies a cabeza, "Santo Cielos", se dijo para si misma, y es que Daniel se traía un buen físico, su estatura de 1.90, su rostro, sus ojos claros; todo en su conjunto era una apuesta segura en el momento de conquistar a las chicas y en eso él no perdía tiempo ya que le llegaban como abejas a la miel. No dejaban de mirarlo, y más cuando llegaba al gimnasio a liberarse del estrés. Así que a Sofía no le pasó desapercibido, pero su enojo no le dió para engancharse en esos detalles. Daniel se sintió descolocado al oírla, lo había pillado y aclaró su garganta para disimular. —¿Cuál es tu problema niñita? —Se sintió indignada al oír como la llamó; enrojeció mostrando su enojo, el pobre no sabía en lo que se estaba metiendo, aunque a él ya le estaba pareciendo graciosa. —Para empezar no soy una niñita y no tengo tiempo para perder porque voy tarde. Estás en mi puesto de estacionamiento; así que, mueve tu auto necesito estacionar el mío ¿Si entiendes? Daniel la miró sorprendido "¿Que le pasa, le estaba dando ordenes?" No lo podía creer, y trato de no perder la compostura. —Claro que lo entiendo porque yo también voy tarde, lo que no entiendo es, por qué tengo que mover mi auto, aquí no dice propiedad privada, ah, y se dice "por favor", cuando vas a pedir algo, ¿Si entiendes? —Ja, le aplicó lo mismo, lo miró furiosa cerró sus manos haciendo puños tratando de canalizar su enojo. Ya a estas alturas a Daniel le pareció adorable su aspecto de niña malcriada. —Mira "Kencito", desde que llegué a esta universidad estoy estacionando mi auto ahí, así que, ese es mi puesto fijo —Ella estaba perdiendo la paciencia y él se estaba divirtiendo por la situación, por lo que le estaba costando mantenerse serio. —Pues, yo no vi letrero con algún nombre, aquí los puestos no son fijos, cualquiera puede estacionarse sin pedir permiso y hoy para tu mala suerte me tocó esta hermosa sombra —respondió cruzando los brazos a la altura de su pecho y una media sonrisa en los labios. Ella estaba al borde y él no aguantaba las ganas de lanzar una sonora carcajadas. -Por lo que veo en esta ciudad los caballeros se ¡extinguieron!, No puedo creer que seas tan idiota, al parecer lo que te estoy explicando no lo entiendes porque es muy profundo para tu cerebro —Y hasta ahí llegó la seriedad de Daniel quien soltó una carcajada colocando sus manos en su abdomen. La chica lo miro con odio, sus mejillas enrojecidas, los labios apretados y continuaba con sus manos hechas puños. —¿A caso te estás burlando de mi, ¡ Imbécil !? — Le cuestionó hecha furia, Daniel detuvo su risa tratando de mantenerse serio. —Oh, nada que ver, pero si lo piensas bien ésta discusión sin sentido nos está haciendo perder la primera hora de clases —Sofía sacó su móvil apresurada para ver la hora. —Ay no, ¡Puta madre!, por tu culpa no llegué a la primera hora, idiota —se dirigió apresurada hacia su auto lo encendió y arrancó como loca saliendo del estacionamiento, ahora le tocaba estacionar afuera. —¡Santa m****a! que carácter, ni siquiera pude preguntarle su nombre —Y cómo, de seguro lo habría mandado al quinto infierno. —Tan preciosa como rebelde —Se dijo, pero a él igual le encantó, disfrutó mucho hacerla enojar, le pareció en verdad una niña malcriada.Primer encuentro, que no llegó a ser un encuentro. SOFÍA. En el departamento, no dejaba de pensar en el sujeto que se me pareció a Daniel, gracias a Dios no era él, o eso creo. No, sería mucha coincidencia. No quería que se enterara de que he vuelto, no soportaría que me dijera que ya me había dejado atrás, en el pasado. Los comentarios de Naty cuando intento provocarme no me dejan dormir tranquila de solo pensar que Daniel estaría con otra, es doloroso y asfixiante pensar que él la tratará como lo hizo conmigo. La enamora con palabras dulces como lo hizo conmigo. Malvada sea, esto es insoportable, ¿Por qué las terapias no me hicieron olvidarlo, sacarlo de mi corazón?. Así pase los días, entre recordar a Daniel y leyendo manuscritos. La editorial me ayuda a no pensar en él, sin embargo, cuando salgo , cuando estoy en mi departamento, los recuerdo vuelven, los recuerdo de los momentos que compartí con Daniel. Ésto parece un mal echado. Naty y Logan me invitan a salir, habíam
Mi corazón salta un latido. Éste corazón mío, no olvida Sofia Una semana trabajando en la editorial y gracias a Dios me he sentido bien. Esa misma semana Naty llevó a Logan para que papá lo conociera y compartimos una cena agradable los cuatros. Me dolió que papá me dijera que tenía que salir para España y luego a Italia, sus negocios exigen su presencia. Así que al día siguiente lo despedimos en el aeropuerto. Lo voy a extrañar, fueron muchos meses compartiendo y me había hecho la idea de que no nos dejaría, pero bueno su trabajo lo llama. Me gusta estar de nuevo en la editorial, solo que me da nostalgia cuando recuerdo las veces que Daniel venía a verme a la oficina, ya quiero verlo, pero no sé cómo voy a reaccionar, ¿Y si ya me olvidó? ¿Y si ya tiene a otra? me voy a volver loca de tanto pensar. ¡Dios! Naty me convenció de ir de compras después del trabajo, yo necesito ropa para trabajar y vamos con Logan. No quiero ser mal tercio, pero no me queda otra, insistieron en qu
Un libro para ayudar a otras personas. SOFÍA. —El placer es mío, Leonard —Nuestras miradas se cruzan y que ojos tiene, son color miel y unas pestañas rizadas que los enmarcan. Muy atractivo, realmente atractivo. —Así que, vamos a trabajar juntos, espero llevarnos bien. —Comenta —Yo espero lo mismo. —Si necesitas ayuda estoy a tu orden, sé que comenzar no es fácil —mis comisuras de elevan, «Si supieras que tengo tiempo en esto» —Oh, gracias, eres muy amable. —¿Leo, querrías hablar conmigo? —Ah, sí, vine a preguntarte sobre la junta para la selección del nuevo libro que se va a publicar —aclara sin dejar de fijar sus ojos en mí. Andrew se aclara la garganta y Leonard al fin vuelve a verlo. —Leo, no lo vamos a hacer todavía, ya que Sofi está aquí, le voy a encargar unos manuscritos para que los revise y nos de su opinión, luego vemos cual elegir —Me vuelve a mirar con curiosidad y luego ve a Andrew. —Bueno entonces me retiro, es un placer conocerla, Sofía. —muestra u
¿Capacitada para llevar una vida normal? SOFÍA. —Listo Sofi, es hora de irnos. —Ya, Naty, papá gracias por el desayuno, nos vemos, deséame suerte. —Hasta pronto mis niñas, suerte cariño. —Salimos del departamento llegamos a planta baja mi auto se encuentra en el estacionamiento y dejo a Naty que conduzca. Sentimiento encontrados me embargan, ha pasado mucho tiempo desde el última que trabajé aquí, exactamente el día que descubrí a Daniel con Susan, no puedo evitar sentirme triste, pero también guardo gratos recuerdos y me invaden las ansias por saber si podré trabajar aquí o si el señor Andrés ha cambiado de opinion. Respiro profundo. Bajamos del auto, nos arreglamos un poco y seguimos hacia la entrada de la editorial. Abro la gran puerta de vidrio y entramos. En recepción está atendiendo otra chica y conversando muy animada con Ceci. —Buenos días —saludo. Cuando Ceci me ve sus grandes ojos se abren aún más al mismo tiempo que se le llenan de lágrimas, se acerca y se l
Último capítulo