La Nochebuena llegó con una tormenta de nieve que enterró la ciudad bajo un manto blanco que hacía que todo pareciera limpio desde la ventana, una mentira visual que ocultaba la podredumbre que yacía debajo.
Valerie tenía ocho meses de embarazo.
El vientre era una montaña imposible que hacía que caminar fuera una tortura, que dormir fuera imposible, que respirar fuera un privilegio que tenía que negociar con los tres bebés que peleaban por espacio dentro de ella.
El departamento estaba más frío que nunca.
La calefacción se había roto hacía semanas y Dimitri no se había molestado en repararla, demasiado ocupado con sus planes para el "gran día" cuando finalmente pudiera cobrar su inversión de doce años.
Valerie se envolvía en todas las mantas que tenían, que no eran muchas, y se acurrucaba en la única esquina del departamento donde el frío no mordía tan fuerte.
Dimitri estaba de buen humor esa noche, algo raro en él, algo que hacía que Valerie estuviera aún más alerta porque el buen hu