Mundo ficciónIniciar sesiónEl despertador sonó a las cinco y cuarto.
Valerie ya estaba despierta.
Llevaba despierta desde las cuatro y media, mirando el techo con los ojos abiertos y la lista del día ordenada en la cabeza como si fuera un inventario: levantarse, preparar biberones, esperar a Rosa, llegar a la parada antes de las cinco cincuenta y cinco, no llegar tarde el primer día, no llegar tarde el primer día, no llegar tarde el primer día.
Se levantó s







