El diario pesaba menos de lo que debería.
Valerie lo sostuvo con las dos manos, sentada en el borde de la cama, con la lámpara de noche encendida y los trillizos dormidos al fondo de la habitación. Tres bultos pequeños que respiraban al mismo ritmo. Tres razones para no derrumbarse esta noche ni ninguna otra.
Leyó la última entrada otra vez.
"Cuídate de Roger. Y cuida a mi Julián. Él te necesita más de lo que sabe."
Cerró el diario despacio. Lo apretó contra el pecho un segundo, solo uno, como