El noveno día en el sótano comenzó como los anteriores, con oscuridad que se estiraba sin forma hasta que el chirrido de la trampilla la rompía en fragmentos medidos.
Matilde bajó a las seis de la mañana con expresión que hizo que el estómago de Valerie se contrajera antes de que dijera palabra.
"Vino anoche."
No necesitó especificar quién.
Valerie se incorporó del colchón, ignorando el tirón de la cicatriz que todavía protestaba con cada movimiento brusco.
"¿A qué hora?"
"Pasadas las once, gol