La placa nueva todavía olía a pintura cuando Isadora llegó.
Un olor específico. Laca sobre metal, reciente, del tipo que desaparece en dos o tres días y que después nadie recuerda aunque estuviera ahí.
Vargas y Asociadas.
Letras negras sobre fondo blanco. Tipografía sin adornos. El nombre de Elena en la pared de un edificio por primera vez en cuatro años de trabajo juntas.
Elena abrió la puerta antes de que Isadora llamara.
—Ya sé —dijo Elena—. Llegas antes de la hora acordada para verlo vacío