El sobre tenía el sello postal de Viena en la esquina superior derecha.
Había llegado por mensajería internacional certificada, un servicio de alta seguridad que requería firma biométrica. Isadora firmó la recepción en el vestíbulo de su casa.
No lo abrió de inmediato.
El papel era de un gramaje denso, ligeramente amarilleado por los bordes. El lacre oscuro en la solapa posterior estaba intacto. En el frente, la caligrafía impecable de Remedios Vega indicaba una sola instrucción, subrayada dos