La tarea de ciencias sociales para los alumnos de tercer grado no era compleja.
Requería un libro ilustrado, de cuatro páginas, encuadernado con grapas, sobre el árbol genealógico o la estructura familiar. La mayoría de los niños entregaron dibujos con ceras de padres paseando perros o abuelos en el parque.
Lucía, de ocho años, entregó el suyo el jueves por la tarde.
Lo trajo a casa envuelto en papel de periódico de la sección de economía, atado con un trozo de hilo rojo para hornear que había