La carta tenía que leerse juntas. Eso lo supo Isadora desde el avión y no supo explicarlo bien cuando se lo dijo a sus hermanas esa noche, pero las dos lo entendieron sin que hiciera falta explicar.
María fue la que propuso la fecha. Al día siguiente. En casa de Isadora. Por la mañana, antes de que la jornada de trabajo empezara y el teléfono empezara a sonar y el mundo reclamara atención.
Sofía llegó con pan y fruta. María llegó con la carta.
Se sentaron en el suelo del salón. Era la decisión