Berlín en noviembre es una ciudad gris.
Gris el cielo, gris el asfalto mojado, gris el Spree bajo los puentes. Pero el teatro donde entregaban los premios resplandecía como algo de otro planeta, con sus focos y su alfombra roja y las cámaras apostadas en cada ángulo posible.
Sofía caminaba sobre esa alfombra como si llevara haciéndolo toda la vida.
Isadora la miraba desde la acera, detrás de la cuerda que separaba el público de los acreditados, con María a su izquierda y el cuello del abrigo ne