La placa era de bronce.
Isadora la había elegido ella misma. Sin dorados. Sin adornos. Solo el metal oscuro con las letras grabadas en relieve, limpias y directas:
BIBLIOTECA MARCOS SANDOVAL Porque los nombres importan.
Marcos la leyó tres veces.
Estaba de pie frente a la puerta del ala nueva, con Ernesto dormido en el portabebés que le habían ajustado al pecho porque él había insistido en usarlo y nadie en la sala de la fundación había podido decirle que no con la cara seria. El bebé pesaba cu