La rueda de prensa de doña Carmen estaba programada para las cuatro de la tarde
en el salón principal del Hotel Continental, el mismo hotel donde los Mendoza
celebraban todos sus eventos de sociedad, el mismo hotel donde yo había servido
champán en docenas de fiestas sin que nadie me mirara dos veces.
Ahora estaba de pie frente al espejo del vestidor, mientras Carolina me ayudaba
con los últimos toques de un vestido rojo sangre que Sebastián había elegido
personalmente.
—El rojo es una de