Desperté con el olor a café y la certeza de que algo estaba muy mal.
El lado izquierdo de la cama estaba vacío, las sábanas frías, pero había una nota en
la almohada con la caligrafía elegante de Sebastián: "Reunión de emergencia. Baja
a desayunar cuando estés lista. Hortensia te explicará todo."
Me vestí rápidamente con unos pantalones de lino y una blusa de seda que
encontré en el vestidor interminable, y bajé las escaleras intentando memorizar el
camino en una mansión que parecía diseña