La reunión con Rodrigo dejó un sabor amargo que ni tres tazas de té pudieron disipar.
A la mañana siguiente, Carolina entró a mi oficina con una carpeta gruesa y expresión de quien no durmió en toda la noche.
—Investigué lo que Rodrigo nos dijo sobre Alejandro —comenzó, dejándose caer en la silla frente a mi escritorio—. Las transferencias son reales. Conseguí que un contacto en la Unidad de Inteligencia Financiera me confirmara extraoficialmente que hay una investigación abierta sobre el holdi