Valentina le mandó el número a Emma esa tarde.
Con un mensaje corto: Mateo sabe que puedes llamar. Cuando estés lista.
Emma respondió en cuatro minutos: Gracias. El viernes.
Nada más.
Era suficiente.
El sábado había comenzado como la mayoría de los sábados desde que Patricia asumió la dirección ejecutiva de la Fundación: con el reporte de la semana esperando en el correo y con el nivel de urgencia correctamente calibrado.
Bajo.
Patricia mandaba el reporte los viernes a las seis. Valentina lo le