Los papeles llegaron el jueves.
No en papel físico. En el portal seguro del despacho de abogados que manejaba los asuntos patrimoniales de Sebastián desde la sucesión de Eduardo. Treinta y siete páginas. El contrato de donación irrevocable entre Sebastián Duarte como donante y el Centro Isabella Reyes A.C. como donatario.
Sebastián lo leyó completo.
No era la primera vez que leía documentos de ese tipo. Pero sí era la primera vez que el acto de leerlos producía algo diferente a la concentración