La reunión de la Fundación del primer martes de abril empezó a las diez en punto.
No con Valentina en la cabecera.
No con Valentina en la silla del lateral.
Con Sebastián Duarte en la cabecera.
Presidente de la Fundación Isabella.
El título llevaba dos años en los papeles y cuatro meses funcionando en la práctica. Pero este martes era diferente a los anteriores. Los anteriores habían sido reuniones donde Sebastián sabía que el rol era suyo y lo ejercía con la conciencia de quien todavía está ve