El compartimento secreto detrás del piano esperaba en la penumbra como una boca entreabierta.
Sebastián lo había encontrado usando las indicaciones de la última carta de su madre: "El lugar donde solíamos escondernos juntos cuando tu padre gritaba." Un panel de madera falso que cedió después de presionar el mecanismo oculto.
Dentro había una caja metálica del tamaño de una caja de zapatos.
—Aquí está —dijo, su voz apenas un susurro.
Lo observé desde el sofá. La luz de la mañana entraba por las