Isabella decidió colocarse algo de ropa y se vistió a toda prisa, con el corazón martilleando contra sus costillas. Eligió un vestido floreado de tirantes que le bajaba un poco más de los tobillos, una prenda sencilla que de alguna manera la hacía sentir más protegida. Se puso un abrigo ligero por encima y se calzó unas sandalias planas. Recordó, con una punzada de ternura, cómo Leo se había encargado de advertirle mil veces sobre los daños que podía causar usar tacones durante el embarazo.
Leo