Llegó el último mes de espera y, con él, el invierno cubrió las colinas del valle con una capa fina de escarcha por las mañanas. El aire afuera era helado y cortante, pero dentro de la casona el calor de las chimeneas mantenía un ambiente acogedor.
A sus ocho meses y medio de embarazo, Isabella sentía el peso de la recta final. Le costaba más trabajo encontrar una posición cómoda para dormir y cada movimiento requiere un esfuerzo pausado. Sin embargo, su mirada transmitía una calma profunda. To