Su padre se quedó en silencio tras las palabras de su hijo. No objetó nada, no intentó defenderse de las acusaciones de Leo sobre su falta de confianza, y ese vacío en la conversación no alivió en absoluto el corazón del joven. Al contrario, el silencio de su padre se sentía pesado, casi asfixiante.
Leo miró a su padre con la cara compungida, tratando de procesar la frialdad con la que Leonard lo observaba. No podía ser posible que su propio padre no tuviera ni un miligramo de esperanza en que é