—¿Por qué diablos hiciste eso? —estalló Leo Peterson en el momento en que Ashareen le mostró el cheque que Isabella había rechazado.
—Porque eres un idiota, Leo. Estás maltratando a alguien que no tiene la culpa de nada. —Ashareen se sentó a la mesa del comedor con la elegancia de una reina y tomó un sorbo de su taza de té, mirándolo con una furia contenida—. No vengas a buscar problemas conmigo, que yo no soy el monstruo en esta historia.
—Tú no sabes nada de lo que pasó entre Isabella y yo —r