Ese grupo de mujeres, como si hubieran perdido, se arrodilló en masa ante Tomás, intentando hacerle una reverencia con la frente.
Tomás, con su habitual expresión amable, las observó en silencio durante unos segundos y luego dijo con calma:
—Si no quieren ir a prisión, también hay una opción.
Las diez y tantas personas alzaron la vista de inmediato, llenas de esperanza, esperando escuchar la salida.
Tomás continuó en ese mismo tono tranquilo:
—En Grupo Familiar Muñoz nunca mantenemos a personas