Finalmente, llegaron a su destino en Lunaris.
Cuando Silvina bajó del coche, estuvo a punto de perder el aliento de la impresión.
Frente a ella se alzaba un edificio de ochenta y ocho pisos que parecía tocar el cielo. Sobre la fachada, unos enormes caracteres brillaban bajo la luz del sol: Grupo Familiar Muñoz.
Silvina no pudo evitar levantar la cabeza. Miró hacia lo alto hasta que el cuello le dolió, y aun así no logró ver el final del edificio.
El mayordomo del Grupo Familiar Muñoz ya los esp