Silvina se quedó paralizada unos segundos, luego se acurrucó bajo las mantas y respondió con voz apagada:
—No, mejor descanso temprano. Que tengas buen viaje y vuelve pronto.
Leonel, al oírla, dejó entrever un leve destello de decepción en su mirada, pero pronto respondió:
—Está bien. Descansa.
Tras eso, se dio la vuelta y salió de la habitación.
Silvina, sin embargo, no logró conciliar el sueño tan rápido. Después de dar varias vueltas en la cama, no pudo resistirse y se levantó para mirar por