La luz del atardecer se filtraba por los ventanales, envolviendo su figura con un resplandor anaranjado y suave.
Parecía el mismísimo Apolo puliendo con devoción su arma favorita.
Esa concentración, esa seriedad serena y elegante...
Era el tipo de momento que más fácilmente capturaba la atención de cualquier mujer.
Incluso Silvina no pudo evitar dejarse llevar por la escena, observando embelesada a Leonel durante un largo rato.
El ambiente entre ambos era tan armonioso que Janet, con discreción