—Escuché que hoy iban a salir a cenar —dijo Leonel con toda la desfachatez del mundo—. Al fin y al cabo, solo es comer, ¿qué más da con quién o dónde? Lo tomamos como si compartiéramos mesa, ¿de acuerdo?
Tania parpadeó incrédula.
¿Ese era Leonel?
¿De verdad no estaba poseído por algún espíritu extraño?
En ese momento, otra figura apareció.
—Leonel, ¿qué significa esto? —Liliana entró con paso ligero, emocionada por la cita. Pero al ver a Silvina y Tania allí, se quedó helada.
¿Qué estaba pasand