Silvina miró el cielo y comentó:
—Vaya, no pensé que ya estuviera oscureciendo.
Tania dejó la revista a un lado y respondió:
—¿Apenas te das cuenta? Aunque Xenia tiene más de una hora de diferencia con Inochi, a esta hora igual ya debía oscurecer.
Silvina se estiró un poco y dijo:
—Vamos, es hora de regresar. Adela, cuídate y descansa. No te apresures a volver al trabajo, esto cuenta como accidente laboral, así que pediré tu baja médica.
Adela estaba tan conmovida que casi quería llorar. Había