Leonel miró la espalda de Liliana, luego volvió la vista hacia Silvina en la cama y de inmediato le dolió la cabeza.
Una era su amiga de la infancia, la otra su esposa…
Claro que, para él, no había nada de malo en que Silvina "maltratara" a Liliana; su mujer tenía derecho a hacer lo que quisiera.
Pero… ¿por qué Silvina tendría que hacerle eso a Liliana?
Al ver la expresión vacilante en el rostro de Leonel, Silvina entendió enseguida: él le creía a Liliana.
Una sonrisa fría cruzó su corazón. ¿As