Capítulo 148 El ocaso de Rosa

Rosa, al ver que aquellos vagabundos se le echaban encima, comenzó a gritar histéricamente:

—¡No... no se acerquen! ¡Ah... no, por favor!

¿No?

Cuando Silvina gritaba "no" hace un momento, ¿qué fue lo que hizo ella?

Pagar con la misma moneda ya era más que misericordioso.

Resuelto el asunto de Rosa, Leonel volvió la mirada hacia Wilson, que aún se retorcía en el suelo, sujetándose la entrepierna.

En ese momento Wilson deseaba desmayarse, al menos para dejar de sentir el dolor. Pero no podía.

Sol
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