Axel entrecerró los ojos mientras observaba a Andrea hecha un mar de lágrimas frente a él. Nunca la había visto tan descompuesta, ni siquiera en los peores momentos del pasado. La mujer sollozaba con el rostro hundido entre sus manos, los hombros temblorosos, incapaz de articular una frase sin que su respiración se entrecortara.
—Andrea —la voz de Axel salió más firme de lo que esperaba—, necesitas calmarte un poco.
Ella levantó la vista. Sus ojos estaban hinchados, rojos, su maquillaje corrido