La habitación del hospital estaba en silencio.
La luz de la mañana comenzaba a filtrarse por la ventana, tiñendo el espacio de un tono cálido y suave. Catalina comenzó a moverse lentamente en la cama. Primero fue un pequeño gesto en sus dedos. Luego un leve fruncir de ceño. Finalmente, sus párpados se abrieron con dificultad. Su visión estaba borrosa. Durante unos segundos no entendió dónde estaba.
El techo blanco.
El olor limpio del hospital.
El sonido constante de un monitor cercano.
Cat