Alonzo estaba feliz, vaya que sí, se sentó en uno de los escalones, tomó su teléfono y marcó el número de Dante con precisión, la sonrisa en su rostro estaba más grande que nunca, la vuelta a la acción había sido todo un éxito
—Todo está en orden, ya puedes volver a la mansión, eso sí, te aconsejo que busques un diseñador de interiores, tu primo tiene muy mal gusto —informó Alonzo, sin necesidad de agregar más detalles. Sabía que Dante entendía perfectamente lo que eso significaba: los probl