No muy lejos de la mansión, un hombre de traje negro se mantenía en silencio, sentado en el asiento trasero del elegante Maserati negro con vidrios polarizados. Su mirada fría y calculadora se posaba en la enorme mansión frente a él, aún tenía su ceño fruncido, no había podido ver a su objetivo, su verdadero objetivo
Alzó su mirada y distinguió a varios hombres armados descendiendo de camionetas blindadas, moviéndose con rapidez. No era una simple visita, era una toma. Sus planes acababan de